Inicios en publicidad

Biografía por etapas

Estaba escrito

Si el destino está escrito, en 1965 Luis Bassat leyó el suyo en las páginas del libro “Confesiones de un publicitario” de David Ogilvy, una de las lecturas recomendadas en el curso de marketing en el que se matriculó al dejar la música. Al fin sabía en qué podía destacar.

Ese mismo año se casó con Carmen, gracias a su primer empleo fijo como jefe de ventas de Fiamme, una empresa italiana de quemadores de fuel, y al siguiente fichó por Cayfosa, una importante industria gráfica. Muchos de sus clientes eran agencias de publicidad y editoriales, y pronto empezó a ofrecerles, además de presupuestos de impresión, ideas creativas. Uno de ellos, Editorial Mateu, aceptó entusiasmado sus propuestas y le brindó la oportunidad de realizar su primer spot de televisión. Aunque para ello tuvo que dejar su puesto de trabajo y convertirse en incipiente publicitario.

Unos meses más tarde, Hojas Iberia convocó un concurso para lanzar las nuevas hojas de afeitar Filomatic. Como hijo de uno de los propietarios, tenía prohibido presentarse, así que decidió hacerlo de incógnito. Publicidad Venditor, una agencia de la que nadie había oído hablar hasta entonces fue la ganadora. Tal vez a su padre no le diese mucho “gustirrinín” descubrir que el autor de la campaña de Gila era su propio hijo, quien con apenas 25 años acababa de crear su propia agencia, pero supo reconocer que era una gran idea. Durante los siguientes siete años, Gila protagonizó 45 spots y Filomatic se hizo con el 68% del mercado.

Luis y Gila durante un rodaje